un dia como otRos

Era un día como todos, me encontraba pegada a la ventana de mi cuarto observando ese azul profundo del cielo que me había perderme en mis pensamientos por horas, no sentía el paso del tiempo, ni el frío, ni el calor, eramos yo & mi azul perfecto. De repente un pensamiento saltó a mi mente, no era como los demás, no era como todos.
Era una inquietud que aspiraba a ser atendida enseguida. ¿Dónde habría quedado ese juguete que me había hecho tan feliz cuando niña? ¿Por qué era yo tan ingrata? ¿Cómo podía haber dejado atrás sin recuerdo alguno a algo que me acompaño a todas partes?
Conseguí la silla mas alta que encontre en mi casa, mi papá había guardado las escaleras bajo llave porque mi hermano amaba subirse en ellas, la última de esas aventuras terminó con un brazo fracturado y mi madre desesperada; así que las guardó para que el no las usara sin pensar que yo algún día podría necesitarlas, pero bueno, ese no era el caso, yo necesitaba algo alto para alcanzar esa repisa donde se guardaban todos los recuerdos olvidados que algún día debían volver a aparecer.
Me estiré un poco, la silla no era lo suficientemente alta, pero fuí empujando poco a poco la caja que estaba en el borde, después de varios intentos cayó al suelo vaciando todo su contenido. Menos mal que estaba sola, de no haber sido por eso mi madre habría corrido para averiguar que habría sucedido con el ruido que hizo la caja al caer.
Entonces baje de la silla y la ví entre el montón de cosas toda despeinada, sentí como mi corazón sonreía al verla de nuevo, me agache rápidamente y la abracé lo mas fuerte que pude, mi mentee se llenó de tantos recuerdos instantaneamente pero se vió todo interrumpido por un olor desconocido, Penny, como la había nombrado años atras olía mal, era el pony rosa mas hermoso del mundo, no podía permitirse oler mal.
Llené el lavabo con agua y espuma y la bañé como solía hacer, la peiné, platiqué con ella de nuevo y prometí no volver a olvidarla.
Ahora la veo todos los días, no juego como antes pero procuro contarle un poco mas de mí, siempre está ahí, parada sobre mi buró esperando a que yo llegue a contarle mis historias =D


Comentarios

  1. La forma como describes tu mirada al cielo me recuerda mucho a la forma como cuando yo lo hacía cuando estaba en el colegio, me perdía en el azul profundo e infinito. Ahora es diferente, pero me sigo perdiendo cada vez que puedo.

    Yo todavía tengo algunos jugueticos de mi infancia: una muñequita de pelo morado y vestido rojo, totalmente plana y con articulaciones en brazos y perinas y con un espejito destrás del rostro.

    La habìa olvidado, pero cuando la encontré de nuevo mi corazón latió como cuando tenía 5 años.

    Gracias por el comentario que dejaste en mi blog, puedes pasar cuando quieras, eres bienvenida siempre.

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