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Mostrando entradas de junio, 2010

instantes infinitos

Y entonces me pregunto: ¿Qué sería de mi, sin mi?
Y sonrío...
¡Qué bueno es tenerme!

De segunda mano

Busco un corazón de segunda mano, uno del cual no tenga que sacarte porque nunca estuviste, donde haya espacio suficiente para lo que viene. ¿Alguien sabe dónde lo consigo?

Qué mágico se siente como poco a poco vas llenándome de ti.

historias secundarias

En cuanto la escritora se dio cuenta de que la historia secundaria estaba cobrando demasiada fuerza decidió tomar cartas en el asunto, no era posible que usurpara tan fácil el lugar principal... simplemente no era posible. La historia ya tenía un nombre perfecto, un camino que seguir... y ahora resulta que no, que todo debe cambiar, que los protagonistas no son tan importantes porque los personajes secundarios resultaron ser más interesantes... ¡Qué líos se encontró sin estarlos buscando! Tenía que decidir rápido que hacer con aquellos personajes que de un momento a otro decidieron tener otra voz.



(Mientras voy a seguir queriéndole todo el día.)
Eran las seis de la mañana, el Sol comenzaba apenas a asomarse, y Luna ya estaba perdida. Mareada por el alcohol caminaba tambaleándose en los tacones, de vez en cuando volteaba hacia atrás para asegurarse de que Manuel siguiera con ella, él la miraba divertido, su cara estaba ruborizada y aún así sus ojos brillaban de una manera muy especial. Se distrajo, Luna dio un paso mal y terminó en el suelo, reía despreocupamente, él se acercó a ella para ver si no se había lastimado y ella lo besó, lo besó como si no fuera la primera vez, con la pasión y las ganas de alguien que había esperado mucho tiempo por ello, en ese instante el tiempo se detuvo, no hubo más coches, no hubo más luz ni oscuridad, no había más que Luna. Manuel se arrepintió después de haberse separado pero tenía que llegar a casa antes de que el mundo despertara y todavía tenía una Luna que entregar.

e n _t i

Me besas la boca, me dices "buenas noches", sonríes, me aprietas a ti fuerte, suspiro y poco a poco me voy perdiendo en la noche, perdiéndome en ti. Transcurren las horas y la Luna nos va dejando poco a poco, rayo a rayo, hasta que uno de ellos alcanza a tocarme, sonrío, amanecí otra vez pero tu ya no estás a mi lado, dejaste tu olor pegado a la almohada y te escabulliste en las primeras horas de la mañana, no se más de ti, sólo me quedan fotografías que me hablan de amor y de entrega, pero son sólo eso, mis recuerdos de papel hablándome de ti, y son todo y son nada. Tú ya no estás y te quedaste en mi.