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Mostrando entradas de noviembre, 2015

Intimidad.

Dejarte conocer mis lunares, mis manías y mis desastres.
Hacerte parte de mis días, dejarte entrar y salir a tu antojo.
Que sepas mis horarios y las palabras que me hacen enojar.
Abrir mis ojos a los primeros rayos del Sol y ver los tuyos.
Conocer los espacios que faltan entre tus dedos, para los míos.
Mirarte a los ojos y saber dónde está tu mente.


Poco a poco te vas olvidando de abrir tu corazón, de abrir la mente, de abrir los brazos, de abrir la boca, de abrir los ojos, hasta que un día ni la puerta puedes abrir. Y de repente -paff- la puerta se abre de golpe, apenas puedes voltearte para darte cuenta que todas tus paredes se han derrumbado de un portazo y tanta luz es cegadora, pero el Sol te calienta los hombros, la cabeza, los pies, el corazón, te derrites y no puedes hacer más que dejarte llevar.