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Mostrando entradas de marzo, 2014

Comernos a besos.

Silencio. Entonces me presentas una propuesta tan directa que no puedo resistirme. ¿O puedo hacerlo? Te veo a los ojos y sonrío. Las cosas son diferentes. ¿Es que tengo la opción de hacer algo que quiero? Tú quieres. Ahora lo sé. Yo no sabía que quería. Ahora creo saberlo. Quiero responder, quiero responder con acciones, pero es que tu y yo estamos en dos lugares  tan diferentes. Te miro y sabes que voy a decirte que sí.

Pedacitos.

Un día no me voy a acordar de tu nombre ni de tus sueños ni de tu cara. Ni del modelo de tu coche. Ni de los besos que compartíamos. La manera perfecta en que tus dedos y los míos se entrelazaban no será más que una canción de viejos amores. Un día recordaré nuestras escapadas anónimas como una aventura sin rostro, una entre tantas de la colección. Vas a estar mezclado entre recuerdos y sensaciones y no podré distinguir si eras tu o alguien más. Tus gestos cuando me querías, tu respiración en mi cuello, tu olor inconfundible que a veces me trae el viento...
¿Quién dijo que podíamos olvidar? Nunca olvidamos del todo, siempre hay algo que se queda. Me quedo con las ganas de quererte más, de quererte libre. Me quedo con tu risa chueca contagiándome. Me guardo tu dolor recordándome que siempre se puede ser feliz.
No sé que tanto de ti se quedó en mi, ni si algo de mi estará contigo. Me perdí en tus ojos y, a veces, creo que eso fue suficiente. Nuestra historia fue mi favorita mientras du…

Efímera

Efímera, así me siento. Desaparezco, poco a poco, y puedo notarlo. Es inevitable notar el paso del tiempo. Nos ponemos plazos y observamos que, sin darnos cuenta de cómo, se cumplen. No dejan de cumplirse, uno a uno, creamos nuevos, la misma historia. Todo es sueño y realidad compartida, no puedo dejar de despedirme, todo se va. Demasiada felicidad concentrada.

Quiero dejar de ser un instante y convertirme en algo eterno...

De cuando comenzó el juego.

El y yo teníamos algo diferente. No estaba bien, pero lo disfrutaba a cada momento. Ésa incertidumbre. No sabía que tan involucrados estábamos hasta el día que lo vi derrumbarse frente a mí, perdido en un huracán de malentendidos y confusión. Una noche en la que no existía el ruido ni la gente. De esos momentos en que el tiempo se detiene. La última noche que nos besamos para volver a ser dos conocidos con una historia compartida.
Disfruto tanto recordarlo, sonrío, sé que no estaba bien pero como pocas veces en la vida hice lo que quise.

Hasta que pasa...

Uno no se da cuenta del tiempo que pasa, hasta que pasa...
La última vez que escribí acá fue en septiembre, hace casi 6 meses, y podría parecer que estoy ausente, pero en realidad no lo estoy. Simplemente, ocurren momentos en que la vida misma absorbe más tiempo y nos aleja un poco de las cosas que nos gustan. Siempre estoy pensando en escribir y al final no hago nada...
Hoy regreso, con la iniciativa de no abandonar esto un rato más. Espero que alguien se quede conmigo.