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Mostrando entradas de junio, 2014

El problema

"El problema con Constanza es que piensa con el corazón y no con la cabeza..."
Y al final creo que el problema es que cuando pienso con el corazón, se me desaparece la inteligencia, me olvido de lo que es bueno para mi y me quedo con lo que me hace sentir bien... Y a veces sentirse bien a corto plazo, es bueno, sí, pero no es todo. Sentirse bien a corto plazo al final me mete en muchos problemas. Escuchar a mi corazón sólo hace que me duela, porque el mundo hace rato dejó de ser lo rosa que me lo pintaban.
Elijo ser feliz, ser optimista y antes que nada y después de todo, querer. Querer con todo mi corazón, aunque no siempre venga de vuelta... Y pues nada, das la mano y te devuelven el pie. Las cosas del corazón son complejas, los dichos del pasado sólo sirven para ésta época, ésta es nueva, y diferente, y los valores y pasos a seguir son distintos...

Y entonces ¿qué hago?¿Me olvido del corazón?

Cicatrices nuevas

Una cicatriz, un tatuaje, algo visible, algo subcutáneo, algo un poco más que invisible y sin embargo, tan permanente.

En una carta te hablé de tus cicatrices, de esos golpecitos al pecho de los que no sabía nada, y sin embargo, estaban en todos lados, colgando de tus pestañas, en tu cuerpo, en cada una de tus acciones.
En ése momento no sabía que esa carta me la escribía también a mi misma, que cada palabra resonaría en mi corazón, una y otra vez.
Te volviste una cicatriz nueva, sin que yo lo quisiera ni tu lo esperaras. Una cicatriz fresca que todos los días me enseña algo.
Te hice presente con mis propias palabras, cada vez que las recuerdo, te recuerdo a ti, tan innecesariamente distante, tan tonto ligar palabras a personas... Las palabras quedan, las personas se van.