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Llévame a bailar

Hueles a tierra mojada, a cielo y a principios. Quiero volver a verte, quiero verte más. El Sol ya viene y no he podido cerrar los ojos aún, tengo café, series y tu sonrisa en los poros.
Soy desconfiada por naturaleza, tu le llamas misterio, pero quiero creer. El teléfono está descargado, tu duermes, todos duermen, los sueños flotan y yo les soplo para alborotarlos.
Intento recoger en mi mente las partes de ti para formar una imagen. No tengo más que sensaciones, recuerdos, una idea vaga rebotando entre mis dedos. Juega en el aire, estiro el dedo y se me enreda alrededor. Me mira a los ojos y sonreímos.
Puedo ver el azul afuera, me pesan las pestañas, se hace la oscuridad.

Cuando llego, te vas.

You got chemistry, you only need one other thing... But timing's a bitch.
















Parece que nunca estamos en el mismo lugar, tu dices 'sí', yo digo 'no'. Podrías gustarme sólo hasta mañana, pero ya llevo varios días así. Con tu sonrisa en los párpados y tu beso en la mejilla. Me pregunto si un día nos vamos a encontrar en tiempo y en lugar, o simplemente vamos a ser una de esas historias que quisieron ser pero nunca fueron. De esos amores que se guardan en el corazón con un sabor dulce que llega hasta la sonrisa.

De príncipes azules y otros cuentos.

Era pequeña y tenía instalada la idea de que los besos que recibiera siempre serían de amor. Nunca me detuve a pensar que esa especificación: 'de amor', era importante.
¿Por qué alguien te besaría si no te amaba? No sabía que había más besos y que no todos sabían a amor. Que había sexo, conformidad, pena, venganza y tantas otras cosas detrás de lo que para mí, no era más que la expresión máxima del amor.  Que había besos para cada persona y para cada ocasión. Que a veces llegaban como postre y a veces como consolación.
Mis primeros besos eran de amor. Besaba con mi boca, mis manos y mi corazón. ¿Cuántas veces no me lo rompí por esperar lo mismo? Perder el sentido y hacer lo de todos. Perder el camino y volverlo a encontrar. Besar con mis ojos y mi cintura. Ir con todo el corazón. Querer(te) hasta explotar.

Impermanencia.

Hubo un momento en que él era todo en mi vida: mis sueños, mis sonrisas, mis secretos; y se fue, y lo lloré por meses, y lo extrañé por más. Un día no era más que un recuerdo. Al final todo pasó.  Al final está de vuelta, y no lo es todo, pero está y estoy feliz.  No hay nada que el tiempo no revuelva, y reacomode, y resane.
Fuiste todo en mi vida: el hueco entre mis dedos, mis nuevas experiencias, mis confidencias; y de repente, no más. Te desvaneces. Dudo de tu existencia y me cuesta creer que todo haya pasado. Y ya lloré una tarde entera. No quiero llorar más. ¿Será una tarde entera suficiente para decir adiós? ¿Qué tan largo es el adiós? En mi cabeza resuena el 'te digo adiós, y acaso te quiero todavía'... Todavía. Y tal vez para siempre. Me quedo las sonrisas, te regalo lo demás. No me sirve.

Me gusta tu sonrisa.

Me gusta tu sonrisa. Me parece de las cosas más bonitas que tienes para compartir. Contagia alegría. A veces sólo la veo para sentirme feliz. La dibujo con acuarelas en mi cabeza. Busco tus fotos y elijo la más bonita. Y la veo y la veo. Dos, tres, las veces necesarias. Combina con la mía, ilumina la que yo tengo guardada, para ti y para todos.
Me gusta imaginar que es mía, que la pegas a la mía y hacemos chispas. ¿Quién necesita abrir los ojos cuando tiene tu sonrisa grabada en las ideas?
La miro y no me dan ganas de mirar nada más, se me prende en el alma y dejo que se quede conmigo. Todo el día. Me enamora tu sonrisa, no hay nada más bonito que pueda usar para pasear.


Cuando tengo tus manos en las mías

Buscamos la magia, en donde sea y a como dé lugar.
La encontramos, por un instante, un segundo. Luego se va.
¿Cuánto tiempo voy a seguir buscándola?
¿Dónde está esa magia que nos prometieron que duraba para siempre?
Intento atraparla entre tus dedos y los míos, lo conseguimos.
Por momentos todo es perfecto, las piezas encajan, tu y yo encajamos. Luego nada.
Luego todo. Y nada.
Tantas intermitencias, ¿para qué?
Por un instante de tu magia, por creer que lo tenemos todo entre los dedos.


Deseo de cosas imposibles.

Quiero acostarme contigo. En el sentido más literal de la palabra. Apoyar mi cabeza en tu pecho y enredar mis piernas entre tus piernas. Sentirte cerquita. Con tus manos en mi cabello y en mi espalda.  Tu cuerpo pegadito al mío. Platicar de todo y de nada. Cerrar los ojos. Abrirlos y encontrarme en los tuyos. Emparejar mi respiración con la tuya. Sonreír porque estoy viva y estoy contigo. Porque te quiero. Porque coincidimos en un ratito de esos mágicos que nos regala la vida.
He leído tantas veces la misma idea. No es cosa nueva. Pero me obsesioné con la idea de tocar tu pecho y recorrer tu espalda con mis deditos. No te hablo de desnudez sino de cercanía. De estar tranquilos. De que el tiempo no pase por nosotros. De toda la ternura que guardo para ti. De abrazarte por la espalda y llenar los espacios que hay entre tus dedos con los míos. De tocar tu cabello sin que importe estar despeinados. De sentir tu respiración en mi espalda y pensar que nada me falta. Respirar juntos, descan…

N u d e

Terminas por entender que sostener una mano no es lo mismo que sostener un corazón.
A pesar de encontrar la seguridad entre cada uno de tus dedos en lugar de vacío. De sentir como la vida y el amor suben por el brazo y se reparten a todo el cuerpo.  No me arrepiento de haberte abierto mi vida. Ni de abrazarte con toda mi alma mientras pude, ni de tocar mis labios con los tuyos en cada oportunidad. Había calor y sueños. Mis sonrisas eran tuyas. El universo era nuestro y juntos había infinito.  Nacimos en una época de fechas de caducidad, sabemos de sobra que todo acaba, acabamos con ello o acaba con nosotros. Soñamos con futuros lejanos y no muy lejanos, soñaba que tú me querías y yo te quería más de la cuenta. Por eso. Por eso te vivo al máximo. En tus buenas y en tus malas, para tenerte completo mientras te tengo y llenarme de recuerdos de cuando estabas. Veo tus ojos y nada me falta.