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Y desde hoy..

me llamo Alba o Consuelo o Soledad o que se yo.
Y no como más carne, y no hablo más por teléfono.
Y me pinto el pelo de café.

Y compro más pájaros para que me hagan compañia.

Apretó el cigarro entre sus labios y lo volvió a bajar al cenicero, hoy no tenían el mismo efecto sobre ella, hoy no sabían a tranquilidad y buenos momentos, hoy era humo, humo de cigarro y nada más.
Había ido al cine, con diferentes personas, a distintas horas, a ver la misma película una y otra vez, era la película de su vida, parecía que nadie la podía conocer mejor, era ella en su estado más puro y más desnudo, era ella.
Su mente había quedado agotada después de analizar una y otra vez las mismas escenas, los mismos colores, las mismas caras, los mismos gestos, que había visto tantas veces que hasta sentía que conocía a los personajes, que eran todos conocidos.
Fumaba
F u m a b a
Pero ya no era lo mismo.
Se sintió común, aunque el personaje de la película era bastante peculiar.
Se fué a dormir sintiéndose un invento de algun escritor de cine.

Y despertó con los rayos de sol en la cara, y una cajetilla de cigarros vacía. Y recordó la película de ayer, y sonrió, como todas las mañanas lo hacía.

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Llegaste a tiempo

Jaime Sabines
Debí haberte encontrado diez años antes o diez años después. Pero llegaste a tiempo.
Antes, me hubiera gustado conocerte con libertad, sin restricciones.
Sin limites ni complejos.
Después, con calma y serenidad,
Con paciencia y el tiempo que me permite la experiencia.
Te conocí a tiempo, a tiempo de encontrarte,
Para saber que existías, para llenar mis ojos y mi boca de tu sabor.
Para encontrarnos en el mismo tiempo y espacio.
Para disfrutarte y que me disfrutes,
Para tocarte y que me toques.
Para que supieras que yo estaba aquí para que me tomaras.
Y que me dejaras tomarte a ti
No fuiste antes ni después, fuiste a tiempo.
A tiempo para que me enamorara de ti.
---------------------------------------------------xX 

En boca de otros porque la mía ya no dice, y quién mejor que Sabines para decirlo.

¿Cuándo fué la última vez que hiciste algo por primera vez?

Se paseaba entre memorias, las recorría una a una con calma, su historia con ella siempre había sido siempre impredescible. Ella en sí, era todo un personaje, ella en sí, envolvía un tipo de misterio que a veces le era imposible de comprender. Caminaba como si flotara, bailaba en el supermercado y cantaba en las calles cuando iba sola (sólo el lo sabía, así como sabía que hablaba sola pero ni ella lo notaba). Y cada día procuraba inyectarle algo diferente a su vida; sí, se aburría muy rápido. Una loca inestable total, el peor partido que pudo conseguirse decía su madre. El, por su parte, seguía sorprendido de que ella no se hubiera aburrido de él, hasta el momento... ¿Quién podía predescir su futuro?
Un día se lo preguntó, a lo que ella le respondió que era la primera vez que hacía eso, y que le gustaba probar cosas nuevas siempre...¿Cuándo fué la última vez que hiciste algo por primera vez? ¿Cuándo fué la última vez que seguiste tus impulsos y dejaste que la vida te sorprendiera? Era…

Quién más

¿Quién más que tú, corazón, para arrancarme esas sonrisas kilométricas? ¿Quién más que tú para abrazarme el corazón y derretirme con esas miradas efervescentes que sólo tú tienes? No sé cómo haces amor, no sé cómo haces que yo te quiero cada día un poco más, no sé cómo pero en serio te lo agradezco.