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imperfecta

La amó como nunca antes la había amado. Se sumergió en sus ojos y recorrió su nariz. Exploró cada uno de los rincones de su cuerpo. Besó cada una de sus cicatrices. Amó cada una de sus estrías. La amó completa, la amó al instante.
Había esperado tantos atardeceres para disfrutarla, para compartir con ella ese lunes como hace tiempo no lo esperaba, como hace tanto tiempo que no lo hacían.
La miel de sus ojos se vaciaba sin detenerse, cual río que hace tiempo no lleva agua, cuál gacela que lleva tanto tiempo encerrada. La amó como nadie desde ese accidente la había amado.

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Llegaste a tiempo

Jaime Sabines
Debí haberte encontrado diez años antes o diez años después. Pero llegaste a tiempo.
Antes, me hubiera gustado conocerte con libertad, sin restricciones.
Sin limites ni complejos.
Después, con calma y serenidad,
Con paciencia y el tiempo que me permite la experiencia.
Te conocí a tiempo, a tiempo de encontrarte,
Para saber que existías, para llenar mis ojos y mi boca de tu sabor.
Para encontrarnos en el mismo tiempo y espacio.
Para disfrutarte y que me disfrutes,
Para tocarte y que me toques.
Para que supieras que yo estaba aquí para que me tomaras.
Y que me dejaras tomarte a ti
No fuiste antes ni después, fuiste a tiempo.
A tiempo para que me enamorara de ti.
---------------------------------------------------xX 

En boca de otros porque la mía ya no dice, y quién mejor que Sabines para decirlo.

¿Cuándo fué la última vez que hiciste algo por primera vez?

Se paseaba entre memorias, las recorría una a una con calma, su historia con ella siempre había sido siempre impredescible. Ella en sí, era todo un personaje, ella en sí, envolvía un tipo de misterio que a veces le era imposible de comprender. Caminaba como si flotara, bailaba en el supermercado y cantaba en las calles cuando iba sola (sólo el lo sabía, así como sabía que hablaba sola pero ni ella lo notaba). Y cada día procuraba inyectarle algo diferente a su vida; sí, se aburría muy rápido. Una loca inestable total, el peor partido que pudo conseguirse decía su madre. El, por su parte, seguía sorprendido de que ella no se hubiera aburrido de él, hasta el momento... ¿Quién podía predescir su futuro?
Un día se lo preguntó, a lo que ella le respondió que era la primera vez que hacía eso, y que le gustaba probar cosas nuevas siempre...¿Cuándo fué la última vez que hiciste algo por primera vez? ¿Cuándo fué la última vez que seguiste tus impulsos y dejaste que la vida te sorprendiera? Era…
Quería sacarme el corazón y mandarlo muy lejos para no sentirlo más, dolía demasiado, latía demasiado, sentía de más...
Y entre más lo pensaba, me di cuenta que realmente no quería sacármelo porque estabas tú ahí dentro, y no quería deshacerme de ti, a pesar de todo, no quería estar lejos de ti.
Y me encogí, y me abrazé el corazón, y esperé a que dejara de doler... sigue doliendo.