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Lo observaba en silencio, no quería despertarlo. La media luz que había en el coche le daba un aire romántico y ella no planeaba perderse ese momento.
Se había quedado dormido en el asiento de adelante mientras ella manejaba, la carretera era larga y habían acordado turnarse para manejar, ella no se dió cuenta en que momento lo perdió.
Estacionó frente a un autoservicio para descansar, la luz se colaba por las ventanas y le permitía comerselo con los ojos, lo amaba más que a nadie.
Amaba el borde de su cara, sus labios, sus pestañas...

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