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Vivimos en una historia de líneas paralelas, que por más que intentemos unir nunca estarán juntas. Contundente y triste realidad la de no tenerte aquí a mi lado, sobre todo después de aquella noche en la que el Sol se sorprendió de vernos juntos todavía, después de recorrer tierras inesperadas en tiempos imprevisibles. Acarició tus mejillas y te dijo que era hora de despertar, tú, obediente, cediste, abriste los ojos para encontrarte con mis pestañas, desenredaste tus manos de las mías y tus dedos tocaron el suelo frío. La sensación recorrió al instante todo tu cuerpo y lo hizo temblar, todo hasta ese momento había parecido un sueño, pero no era así, tenías la prueba respirando en tus piernas, el bajo y suave respirar de mi vientre sin tus labios, me observaste largo rato, mientras dormía y sentiste una paz que parecía imposible, al mismo tiempo yo sentía lo mismo, te asustaste, tu miedo habló por tí y cuidadosamente te escabulliste por la puerta, no un mensaje, no una nota, no un nada, y te vi partir y preferí no decirte nada. Dejé a la luz entrar por mis ojos, sonriendo por el sueño más hermoso que había tenido mientras se me marchitaba el alma, tu ya no estabas ahí, ni lo estarías nunca más, tu mente se había quedado aquí, a ratos me habla, pero tu cuerpo viajaba en un autobús a un lugar donde pudieras olvidar. Yo nunca olvidé, ni pretendo hacerlo, tu olor sigue viniendo a visitarme, te echo tanto de menos.

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Llegaste a tiempo

Jaime Sabines
Debí haberte encontrado diez años antes o diez años después. Pero llegaste a tiempo.
Antes, me hubiera gustado conocerte con libertad, sin restricciones.
Sin limites ni complejos.
Después, con calma y serenidad,
Con paciencia y el tiempo que me permite la experiencia.
Te conocí a tiempo, a tiempo de encontrarte,
Para saber que existías, para llenar mis ojos y mi boca de tu sabor.
Para encontrarnos en el mismo tiempo y espacio.
Para disfrutarte y que me disfrutes,
Para tocarte y que me toques.
Para que supieras que yo estaba aquí para que me tomaras.
Y que me dejaras tomarte a ti
No fuiste antes ni después, fuiste a tiempo.
A tiempo para que me enamorara de ti.
---------------------------------------------------xX 

En boca de otros porque la mía ya no dice, y quién mejor que Sabines para decirlo.

¿Cuándo fué la última vez que hiciste algo por primera vez?

Se paseaba entre memorias, las recorría una a una con calma, su historia con ella siempre había sido siempre impredescible. Ella en sí, era todo un personaje, ella en sí, envolvía un tipo de misterio que a veces le era imposible de comprender. Caminaba como si flotara, bailaba en el supermercado y cantaba en las calles cuando iba sola (sólo el lo sabía, así como sabía que hablaba sola pero ni ella lo notaba). Y cada día procuraba inyectarle algo diferente a su vida; sí, se aburría muy rápido. Una loca inestable total, el peor partido que pudo conseguirse decía su madre. El, por su parte, seguía sorprendido de que ella no se hubiera aburrido de él, hasta el momento... ¿Quién podía predescir su futuro?
Un día se lo preguntó, a lo que ella le respondió que era la primera vez que hacía eso, y que le gustaba probar cosas nuevas siempre...¿Cuándo fué la última vez que hiciste algo por primera vez? ¿Cuándo fué la última vez que seguiste tus impulsos y dejaste que la vida te sorprendiera? Era…

Quién más

¿Quién más que tú, corazón, para arrancarme esas sonrisas kilométricas? ¿Quién más que tú para abrazarme el corazón y derretirme con esas miradas efervescentes que sólo tú tienes? No sé cómo haces amor, no sé cómo haces que yo te quiero cada día un poco más, no sé cómo pero en serio te lo agradezco.