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Pedacitos.

Un día no me voy a acordar de tu nombre ni de tus sueños ni de tu cara. Ni del modelo de tu coche. Ni de los besos que compartíamos. La manera perfecta en que tus dedos y los míos se entrelazaban no será más que una canción de viejos amores. Un día recordaré nuestras escapadas anónimas como una aventura sin rostro, una entre tantas de la colección. Vas a estar mezclado entre recuerdos y sensaciones y no podré distinguir si eras tu o alguien más. Tus gestos cuando me querías, tu respiración en mi cuello, tu olor inconfundible que a veces me trae el viento...
¿Quién dijo que podíamos olvidar? Nunca olvidamos del todo, siempre hay algo que se queda. Me quedo con las ganas de quererte más, de quererte libre. Me quedo con tu risa chueca contagiándome. Me guardo tu dolor recordándome que siempre se puede ser feliz.
No sé que tanto de ti se quedó en mi, ni si algo de mi estará contigo. Me perdí en tus ojos y, a veces, creo que eso fue suficiente. Nuestra historia fue mi favorita mientras duró. Le regalamos al tiempo un sueño, y eso, vida mía, nunca lo voy a olvidar. (No me olvides)

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Llegaste a tiempo

Jaime Sabines
Debí haberte encontrado diez años antes o diez años después. Pero llegaste a tiempo.
Antes, me hubiera gustado conocerte con libertad, sin restricciones.
Sin limites ni complejos.
Después, con calma y serenidad,
Con paciencia y el tiempo que me permite la experiencia.
Te conocí a tiempo, a tiempo de encontrarte,
Para saber que existías, para llenar mis ojos y mi boca de tu sabor.
Para encontrarnos en el mismo tiempo y espacio.
Para disfrutarte y que me disfrutes,
Para tocarte y que me toques.
Para que supieras que yo estaba aquí para que me tomaras.
Y que me dejaras tomarte a ti
No fuiste antes ni después, fuiste a tiempo.
A tiempo para que me enamorara de ti.
---------------------------------------------------xX 

En boca de otros porque la mía ya no dice, y quién mejor que Sabines para decirlo.

¿Cuándo fué la última vez que hiciste algo por primera vez?

Se paseaba entre memorias, las recorría una a una con calma, su historia con ella siempre había sido siempre impredescible. Ella en sí, era todo un personaje, ella en sí, envolvía un tipo de misterio que a veces le era imposible de comprender. Caminaba como si flotara, bailaba en el supermercado y cantaba en las calles cuando iba sola (sólo el lo sabía, así como sabía que hablaba sola pero ni ella lo notaba). Y cada día procuraba inyectarle algo diferente a su vida; sí, se aburría muy rápido. Una loca inestable total, el peor partido que pudo conseguirse decía su madre. El, por su parte, seguía sorprendido de que ella no se hubiera aburrido de él, hasta el momento... ¿Quién podía predescir su futuro?
Un día se lo preguntó, a lo que ella le respondió que era la primera vez que hacía eso, y que le gustaba probar cosas nuevas siempre...¿Cuándo fué la última vez que hiciste algo por primera vez? ¿Cuándo fué la última vez que seguiste tus impulsos y dejaste que la vida te sorprendiera? Era…

Quién más

¿Quién más que tú, corazón, para arrancarme esas sonrisas kilométricas? ¿Quién más que tú para abrazarme el corazón y derretirme con esas miradas efervescentes que sólo tú tienes? No sé cómo haces amor, no sé cómo haces que yo te quiero cada día un poco más, no sé cómo pero en serio te lo agradezco.