Todas las tardes había llovido, menos ésa, de hecho, podría decirse que echaba de menos el olor a húmedo del ambiente y las calles brillantes, se había esfumado la lluvia de la noche a la mañana. Pude salir a la calle con chanclas sin peligro de regresar con los dedos empapados y llenos de lodo. Y realmente no me di cuenta de lo especial que era esa tarde hasta que te vi a ti, ahí parado frente a mi comprando naranjas o yo que sé, y yo temblaba cual hoja que el viento quiere arrebatar al árbol, temblaba al verte a ti. ¿Cuánto tiempo habría pasado desde ese último recuerdo que nos regalamos?
Avanzaste hacia mi sonriendo sorprendido, tu sonrisa incontenible, tu sonrisa irresistible, y tus brazos me rodearon al instante, nada se te había olvidado. Abrazados nos miramos sorprendidos, yo colgada de tu cuello, mi cinturón de tus brazos, intentando descifrar las historias tristes que se leían en los ojos, pero todo parecía haber quedado en ese pasado. Y tus labios y los míos se reencontraron, y tu alma y la mía nunca más se separaron, el hilo nunca se había roto, el cuento todavía no había acabado...

Comentarios

  1. Si la historia te hace feliz, que el cuento no se acabe o que termine en : y fueron felices para siempre.

    Un abrazo y gracias por la dosis de ternura que buscaba encontrar.

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  2. es lo bueno de los cuentos...que pueden seguir
    gracias por tus visitas y tu comentarios
    un abrazo, may

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  3. estaba recien comenzado de hecho el final aun no esta escrito

    besos

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  4. Yo me quedo con eso de que, a veces, de un momento tan simple y casero.. como comprar naranjas y 'yo que sé'.. se puede combertir en un momento tan especial.

    Saludos!

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  5. El destino solo nos da una pausa para encontrar lo que alguna vez creimos perder

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