Ganas de meterse en problemas.

Involucrarse con él era meterse a una montaña rusa emocional. Eran ganas de meterse en problemas. Era necedad pura y sincera. Todo dice "no" pero yo digo que sí, siempre que sí.
No era el "niño bueno" de siempre. Era lo que se dice un lobo disfrazado de cordero. Pero que buen disfraz tenía. 
Lo besé. Con todo mi amor y todas mis ganas, nunca voy a dar menos que todo. Sabía que nada bueno iba a salir de ahí. Que es muy corto el amor y muy largo el olvido. Meh. Elegí vivir de mis recuerdos, de la sensación de sus labios en mi cuerpo, de mis manos en su cabello, de sus manos en mi cadera, de su respiración en mi cuello. Hay cosas que nadie puede llevarse, que nadie puede quitarme, pueden quitarme su boca pero no sus besos.
Cuando lleguen las lágrimas, yo voy a estar lejos. 

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